ME ABURRÍ DEL SEXO

Llevo bastante tiempo sin escribir nada, ya  que dedico cada instante de mi tiempo en estudiar para aprobar mi acceso a la escuela de arte. Pero todos necesitamos momentos de desahogo y yo los dedico a leer cosas tan bonitas como esta…..

 “ME ABURRÍ DEL SEXO”

Me aburrí del sexo. ¡Sí! Me aburrí de que te sorprendas porque diga algo así.

Me aburrí de la falta de equidad, de la desigualdad y de que existan sexos, orientaciones y/o identidades sexuales mejores que otras. Me aburrí de la falta de respeto. Me aburrí de las infecciones de transmisión sexual y de que sigan aumentando. Me aburrí de que todavía el uso del condón no sea un “reflejo condicionado” cuando debe ser usado.

Me aburrí de la falta de educación sexual. Me aburrí de que sólo se hable de aparatos reproductores y no de afectos ni placer. Me aburrí de los embarazos no deseados. Me aburrí de los cuerpos deshabitados y sin derechos. Me aburrí de que el empoderamiento de la mujer sea la renuncia a lo femenino y la sobrevaloración de lo masculino.

Me aburrí de que cambiemos caca por mierda. Me aburrí de que pasáramos de los pecados y la culpa, a los trastornos y la angustia. Me aburrí de la idea de que el sexo sea la clave de la felicidad. Me aburrí de la ley del goce y del todo vale. Me aburrí del porno y de que una niña de 15 años me pregunte si es normal que no le guste tragarse el semen de su pololo, como lo hacen en las películas. Me aburrí del reggaeton y de la mujer cosa.

Me aburrí de que me digan tonto grave porque me aburrí del porno y el reggaeton. Me aburrí de que en mi país existan mujeres a las que les sacan los ojos y los femicidios sean pan de cada día. Me aburrí de las palabras “puta”, “perra” y “maraca”. Me aburrí de las recetas de cocina y los atajos a la felicidad en las revistas de papel couché. Me aburrí del placer supeditado a la satisfacción de los deberes cumplidos.

Me aburrí de los sexólogos de matinal perpetuando estereotipos y diciendo qué y cómo deberíamos vivir nuestra sexualidad. Me aburrí que la gente busque “la verdad” en los sexólogos de matinal. Me aburrí de hablarle a la “señora Juanita”. Me aburrí de que seamos tan malos postmodernos.Me aburrí de la obligación de la rutina de la “no-rutina” y la rutina de las obligaciones. Me aburrí de la “mentalidad Viagra”.

Me aburrí de que hablemos de “instinto sexual” o de una “necesidad básica/biológica/universal”. Me aburrí de la patologización, la medicalización y la macdonalización del sexo. Me aburrí de la evitación frenética del más mínimo dolor, angustia o malestar. Me aburrí de la reducción del sexo a lo que se hace con los genitales. Me aburrí del “falo centrismo”, del “coito centrismo” y todos los “rigidicismos”.

Me aburrí de “La Respuesta Sexual Humana”. Me aburrí del “Manual Diagnóstico & Estadístico de los Trastornos Mentales”. Me aburrí de que si un hombre eyacula antes de los 60 segundos, tenga eyaculación precoz. Me aburrí de que si “se demora mucho”, tenga eyaculación retardada”. Me aburrí de que si no tienes ganas seguido tienes un trastorno del deseo, y de que si son muchas pueda ser una adicción.

Me aburrí de tener la consulta llena. Me aburrí de discutir sobre el orgasmo vaginal versus el orgasmo clitorídeo. Me aburrí de que el sexo siempre implique un pene erecto. Me aburrí de que me pregunten si el tamaño importa. Me aburrí de que me pregunten si existe o no el punto G. Me aburrí de la obsesión por ser normales.

Me aburrí de que los “cuerpos sexuales” sean algunos y no todos.

Me aburrí de que invisibilicemos la sexualidad de ciertos grupos de personas, ya sea en base a sus diferencias o a sus edades. Me aburrí de la “cirugía íntima femenina”, de las labioplastías o los blanqueamientos anales.

Espero que se me pase luego el aburrimiento, porque tenemos mucho por hacer para que el sexo deje de aburrir.

Rodrigo Jarpa Schäcker (Doctor en Sexualidad Humana)

 

 

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BONJOUR MON AMIE!

Cuando somos niños soñamos con ser exploradores y descubrir nuevos lugares, pero poco a poco vamos perdiendo ese espíritu aventurero cuando te das cuenta que la vida no es como la habíamos imaginado. Yo siempre había soñado en viajar a Paris en mi luna de miel con mi pareja  y que allí pintaría la Torre Eiffel  y todo “sería perfecto”. Ahora resulta hasta absurdo escribirlo porque yo misma me boicoteaba esperando a que esa fantasía se hiciera realidad porque cada vez que se presentaba una oportunidad ponía pegas para no ir porque no se ajustaba a mis deseos de infancia.
Así que cuando se presentó de nuevo la oportunidad decidí aprovecharla. Para nada eran circunstancias nada favorables: me escaseaba el dinero, todavía no soy una gran pintora, la persona con la que iba no la conocía muy bien, el tiempo era escaso para todo lo que quería ver, etc…. Aún así y a pesar de las dudas, los nervios y la ansiedad me embarque en el viaje que siempre había soñado y para nada se parecía  a lo que durante años había fantaseado.
Nada salió como yo esperaba empezando por el tiempo, nos llovió durante casi todo el fin de semana, pero sobre todo cuando quería realizar el sueño de pintar la Torre Eiffel no solo me llovió a mares si no que empezó a nevar, pero aun así me quede allí hasta que lo terminé, no deje que nada me estropeará mi momento ni siquiera algo que yo no podía controlar como es el tiempo.
Mientras estaba allí y se nos presentaba dificultades me decía a mi misma que nada es perfecto, que hay que saber adaptarse a las circunstancias y saber sobrellevarlas lo mejor posible. Me podía haber pasado llorando y quejándome de todo lo que salió mal, porque fueron muchas cosas, pero me quedo con todo lo bueno y que no dudaría en volver a repetirlo otra vez exactamente igual.
Después del viaje me sentía un poco extraña, pudiera  ser que todavía no me lo acababa de creer o porque te sientes lleno de nuevas experiencias, anécdotas, pero a la vez vacío porque vas eliminando todas esas creencias e ideas irracionales que has ido creando y ahora  te das cuenta de que pueden existir otras realidades y caminos, que aunque no son perfectas son reales.

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EL PEDACITO DE NARANJA

Me toca el despertador, lo apago y me hago la remolona; esperando que mi deseo de que no vuelva a tocar se haga realidad. Pareces nueva, ya tendrías que saber que lo deseos no se cumplen. Mi cabeza ya empieza a trabajar y me invaden un montón de pensamientos. El pepito grillo que llevamos dentro ya está haciendo de las suyas, buscando mil razones para no ir a la piscina. Ya ha pasado una semana y el nivel de agua de la piscina sigue bajando, ¡No sabía que se pudiera tragar tanta agua y seguir viva! Pero bueno nadie me dijo que iba a ser fácil y el hecho de que cuando comienzo una actividad nueva me cuesta abandonarla, porque luego me siento una fracasada.

Me he vestido, peinado y desayunado, y apenas he sido consciente de ello. Intento estar en el momento presente y traer mi cabeza de vuelta, porque en realidad lo único que tenemos es el “ahora” y hacer suposiciones del futuro no me beneficia para nada, porque que yo sepa no nací con el don de predecir el futuro. Cuando somos niños, somos sabios sin saberlo; no esperamos, no tememos, solo vivimos.

Cojo la mochila y reviso mi cara, parezco un poco más vieja, pero en realidad soy un poco más cría. Parecen los nervios del primer día de cole. Te sientes como un ser pequeño, tan pequeño que nuestros cuerpos nos quedan grandes “como niños disfrazados de mayores”. Con una respiración profunda y con un paso firme me dispongo a realizar el trayecto.

¡Mierda! ¡Si hoy es viernes y no tengo pintura! ¿Entonces qué haces yendo hacia el taller? Esto tiene que ser la inercia que me lleva en esa dirección, ¡Y con lo que yo odio llegar tarde!

Después de 45 minutos de tortura, caigo en la cuenta de que hoy no ha sido tan malo y parece que voy mejorando. Puede ser que ya me voy adaptando e integrando. Y para sorpresa mía cuando estoy absorta en mis pensamientos, me dice una chica: “se te ha caído un pedacito de naranja” me pareció la cosa más bonita que me han dicho nunca ¡Voy desprendiendo colores! ni Van Gogh lo podría haber dicho mejor.

Resulta que se me había caído un pompón de la toalla al suelo, yo me vi reflejada en ese pedacito de naranja, “Yo era el pompón naranja” y el frio y oscuro suelo sobre el que descansaba el pompón era mi exterior. A lo mejor la clave está ahí, en dejar un pedacito de color en cada cosa que hagamos, incluso en las que nos da miedo o nos resultan más tediosas. Los ciclos son necesarios e inevitables, no podemos conseguir que siempre sea verano. El cambio tira de nosotros en muchas direcciones. Una parte de nosotros los teme y la otra le gusta la novedad, ambas partes conviven en cada persona en proporciones diferentes.

Aceptar, ser pacientes, desdramatizar, amar, llorar, ser fuertes, el viaje tiene sus durezas y sus maravillas. Es un proceso continuo de aprendizaje que nos va haciendo fuertes. Evolucionar nos permite dejar atrás.

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EXPECTATIVA VS REALIDAD

Uno de los mayores problemas que originan el sufrimiento es esperar a que las personas actúen como lo haríamos nosotros. Esperamos que las personas que queremos muestren nuestro mismo grado de sinceridad y compromiso. Y nos sentimos abandonados y decepcionados cuando vemos que no es así.

Todos tenemos expectativas sobre todo en las relaciones personales. Los padres que esperan que sus hijos sean buenos estudiantes complacientes y respetuosos, las parejas esperan que su compañero sentimental les ame durante toda la vida y sea su prioridad número uno o que tus amigos estén ahí cada vez que los necesites. Pero establecer unas expectativas muy altas en quienes nos rodean, es también un modo de coacción, casi una obligación moral a que cumplan nuestros deseos, lo que nos lleva a creer que todo lo que pensamos, sentimos o hacemos es la norma por la que nos debemos regir para juzgar a los demás duramente, nos enfadamos o nos sentimos profundamente decepcionados, pero olvidamos que alimentar desmedidamente las expectativas es el camino más directo y rápido hacia la infelicidad.

Pasamos gran parte de nuestra vida “esperando cosas”, y que las personas actúen a su vez de acuerdo a lo que pensamos de ellas. No somos del todo conscientes que “esperar” es en ocasiones sinónimo de “desear”, y ahí está implícita una pequeña manipulación. Siempre será mejor que las personas que forman parte de nuestra vida actúen con plena libertad y con voluntad propia. Si hacen algo por nosotros es porque así lo han querido desde lo más profundo de su corazón, pero si no lo hacen, no es algo que deba preocuparnos u obsesionarnos.

¿Y cómo coño dejas de esperar demasiado de los demás?

  • Acepta que la vida es cambiante, que quien te quiere hoy puede que ya no te necesite mañana, que quien ahora te apoya puede que dentro de una hora no piense lo mismo.
  • Es de nosotros mismos de quien hemos de esperarlo todo, por la sencilla razón de que puedes controlar tus acciones y tus palabras. Debes ser capaz de resolver tus propios problemas sin “someter” a otros a dicha obligación, tú quien debes afrontar tus miedos y no proyectarlos en los demás.
  • Asume que nadie es perfecto, tampoco tú lo eres.
  • Lo que es válido para ti, no tiene que ser válido para los demás. Deja que actúen según sus valores y
  • Acepta que no siempre debes recibir algo a cambio. Siempre me gusto una frase que resume esto “la verdadera felicidad no consiste en recibir, sino en dar”
  • Asume que tu felicidad depende de ti. Yo por ejemplo condiciono mi felicidad a los comportamientos delos demás, de manera que me vuelvo dependiente de las reacciones delas otras personas y eso me hace sufrir en exceso. Cuando lo ideal es ser responsable de mi propia felicidad.
  • Nunca des nada por sentado, la decepción será menor siempre y cuando evites las altas expectativas y los apegos exagerados.
  • Si te has sentido mal porque tus expectativas no se han cumplido aprovecha para hacer examen de conciencia y piensa: ¿Se trata de expectativas reales? ¿qué puedes aprender de esta situación?

Espéralo todo de ti, porque tú eres el artífice de tu propia vida. Tú eres la persona en la que siempre debes confiar en primer lugar, tú quien debes resolver tus propios miedos y llenar tus vacíos, lo que viene siendo trabajar el autoestima. No puedes amarrar a nadie a esa obligación, a tener que solucionar tus cosas o a ser el esclavo de tus expectativas por miedo a decepcionarte en algún momento. Es un trabajo bastante duro, pero te ahorrarás mucho dolor  si trabajas en ser tú mismo y aprendes andar solo por el mundo con seguridad y construyendo tu propia felicidad.

 

 “Nadie le debe nada a nadie, solo te lo debes  a ti mismo” ya lo dice el gran Rocky Balboa

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MI TESORO

Por fin terminé mi videocurriculum, en el que intento mostrar esa parte de mí que me convierte en una Educadora Infantil y la huella que quiero dejar en mis alumnos/as. Cuando decidí embarcarme en el mundo de la enseñanza infantil, apenas era consciente de las verdaderas razones por las que opté ese camino. Sin saberlo lo había convertido en mi propósito de enmienda. Crecer  con una educación que penaliza el error y la equivocación nos hace creer a muchos de nosotros  que somos “tontos”, porque no alcanzamos la calificación exigida con la que miden nuestro grado de inteligencia. Acostumbrados a una educación estandarizada, las escuelas se parecen más a una fábrica de pequeños robots, a los que podemos insertar toda clase de datos para que actúen en base a unas  normas establecidas y el pensar diferente, te convierte en “un bicho raro”.

Cada niño es un mundo y todos somos un talento especial, tan solo es cuestión de descubrirlo y sacarlo. Esa es la principal misión del educador. Pocos saben que la figura del docente resulta determinante para que el alumno se sienta motivado y estimulado, para que desarrolle todo su potencial. Mediante la creatividad y el talento hacemos posible la diversidad. La única forma de detectar talentos es hacer pensar a los alumnos/as de forma diferente, que se lo cuestionen todo, es la mejor manera de autorrealizarse. La gente produce lo mejor, cuando hace las cosas que ama. Tu vida es tu mensaje al mundo, por eso debemos asegurarnos de que sea inspirador.

No debemos tener miedo de cuestionarnos. Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

 

 

 

EL MIEDO

El miedo aparece todos los días y con frecuencia en nuestras vidas en la forma de estrés, inquietud, ansiedad y una variedad de otras formas negativas que proliferan. Existen todo tipos de miedo que sufrimos los seres humanos:

  • A lo desconocido: cuando nos salimos de nuestra zona de confort, donde están las cosas a las que estamos acostumbrados, nos cuesta mucho arriesgarnos a experimentar una situación nueva.
  • A la soledad: el miedo a nunca enamorarse de verdad y al no experimentar esa sensación o después de romper una relación, es lo que nos lleva a temer a la soledad hasta el punto de que no podemos soportar estar solos y preferimos  perdernos en relaciones y actividades superficiales.
  • Al futuro: el aumento de las crisis en el mundo, sean políticas, económicas o sociales, crea o añade miedo individual o colectivo al futuro. También el miedo a la muerte, el no haber conseguido tener una buena vida o no haber alcanzado nuestras metas.
  • A la enfermedad: la gente empeora las dolencias que padecen o viven atemorizados de contraer algo terrible.
  • A los demás: la necesidad de aprobación, de pertenecer o de ser aceptado, es lo que nos lleva al miedo a la ira, el rechazo, la burla, el juicio y la violencia de los otros.
  • Al fracaso: evitamos hacer algo, o decidimos no actuar, debido a que el miedo a fracasar paraliza tu iniciativa y confianza. Por ejemplo aceptar un trabajo nuevo por miedo a no desempeñarlo bien o no ir a la universidad por miedo a suspender.
  • A la toma de decisiones: muchas veces preferimos que los demás tomen las decisiones por nosotros por miedo a equivocarnos.
  • A la autoridad: puede tratarse del miedo a un padre o a un director. Debido a que frecuentemente se ha hecho un mal uso de la autoridad, o que ésta ha sido mal representada, para controlar y anular a la gente.
  • A mostrarte tal y como eres: no enfadarse, no dar tu opinión, ni mostrar tu desacuerdo por miedo a no encajar en la sociedad. Ir contracorriente es el mayor acto de valentía cuando nadie te apoya.

Pero el miedo al miedo suele ser el miedo peor, porque sabes que al tener miedo sufres. Evitas cualquier cosa que te vuelva a activar el miedo, dejas de hacer cosas o te pones distracciones para no sentirlo. No quieres volver a sentirte mal, de que regrese la ansiedad o de experimentar otra vez todo el sufrimiento, pero te metes en un círculo vicioso, porque al hacer esto, estás actuando en base al miedo. Tú crees que al tenerle miedo al miedo estás haciendo algo por evitarlo,  pero en realidad, ya estás viviendo, ya lo estás generando y lo único que hace es aumentar tu malestar.

Entonces, precisamente se trata de que dejes de ver al miedo como algo que sale de tu control, dejar de verlo como lo peor que existe y empezar a perderle el miedo, ¿cómo…? Sintiéndolo y enfrentándolo. Cuando empieces a sentir miedo… en lugar de querer frenarlo, distraerte o luego suprimirlo, déjate sentirlo por un momento,sumérgete en tu miedo, y ya después lo enfrentas. Sí, hay que decirnos a nosotros mismos “bueno, sí siento miedo, no será el fin del mundo, lo he sentido antes y aún sigo aquí, si lo vuelvo a sentir, sabré qué hacer en el momento, el miedo sale de mi mente, es una fantasía creada, así tendré control sobre él”. Es que luchar y huir no sirve de nada, necesitas quedarte, enfrentar, aceptar y sentir… y en ese momento, el miedo perderá valor sobre ti.

La verdad es que decirlo es más fácil que hacerlo y te aseguro que te va a costar, pero puedes utilizar estrategias para que te sea más llevadero. En el libro “Pensamiento Oriental para la mente Occidental” te propone trabajar desde tu interior para enfrentarte a tus miedos. Debes trabajar:

 Confianza: aprende a confiar, porque confiar en uno mismo, en los demás y en la vida abre posibilidades imprevistas. No te preocupes demasiado si te engañan, si el otro no dice la verdad, si, si, si… Deja estos “si” y actúa. Como se suele decir: “Quien nada arriesga, nada gana.”

Fe: salta por encima de las barreras; no las conviertas en excusas. Si no aceptamos retos, nuestra vida es una vida de “aburrida seguridad” cuyo fundamento está en el miedo a la novedad y al cambio. Puede parecer cómoda y segura, pero es de una seguridad ilusoria, que puede romperse en cualquier momento, de cualquier forma.

Aceptación: los errores, los contratiempos, los fracasos, las decepciones forman parte del proceso de crecimiento y de conocimiento, y no hay que condenarlos o temerlos. Todo ser humano los ha experimentado o los está experimentando, y los continuará experimentando.Ser liviano, todas las cosas tienen su significado y, si no ahora, al fin, entenderemos ese significado. Es sano para la mente y el cuerpo no cargar con el peso de la exageración y la falta de perspectiva.

La vida es un juego: conoce las reglas y juégalo bien. Un buen jugador es tranquilo, tolerante y flexible, no se queda atascado en una jugada, un movimiento u otro jugador durante demasiado tiempo, concede el respeto y la atención debidos, pero sigue adelante. Un buen jugador desempeña en el juego el papel que le corresponde y no intenta desempeñar el de los demás.

Amor propio: reconozcamos nuestra realidad espiritual como seres humanos con recursos de calidad en su interior que tienen siempre que estar abiertos para usarlos. No necesitamos aceptar falsos apoyos del exterior, como un nombre, fama y elogio. Somos lo que somos por lo que hay en nuestro interior. Nuestro punto de referencia es lo que de eterno y valioso hay en nuestro interior; entonces no puede darse el miedo a recibir daño.

Silencio y perspectiva positiva: cuando nos damos cuenta de la importancia de estar en silencio y quietud de vez en cuando, entonces nuestra positividad hacia el yo y la vida se reexamina y renueva. De lo contrario, la velocidad e inmensidad de las fuerzas negativas, provengan del yo o de los demás, sin duda nos harán temerosos.

Alejémonos de las presiones de la vida y aprendamos a romper las cadenas del miedo que nos atan y nos impiden progresar espiritualmente.


 

 

LA HUÉSPED

Solo vengo a decirte que te tienes que perdonar de nuevo, parece ser que lo has vuelto hacer. Cuando pasas por una experiencia  terrible te crees invencible , “si pude con eso, puedo con todo”, pero la cosa más tonta puede ser la que te haga caer de nuevo, ya sea porque vuelve atraer a tu mente  recuerdos del pasado, minucias del presente o por pensamientos anticipatorios. Pero lo cierto es que terminas sufriendo más que la vez anterior, por el simple hecho de que te sientes una fracasada, por volver a cometer los mismos errores que el pasado; parece como si todo tu esfuerzo por encontrarte mejor no hubiese servido para nada. Tenemos la idea preconcebida de que todo es cuesta arriba, nadie nos cuenta que la vida no es lineal, sino un continuo sube y baja. Pero para eso ya estoy yo, para cuando estés en medio de una tormenta mental  y creas irracionalmente que se te viene el mundo encima, ya te dijo yo de antemano que todos esos pensamientos que te atormentan ahora mismo no son reales, es solo tu mente fabricando pensamientos no realistas generados por tu miedo. Sé perfectamente lo asustada que estas, porque cuando se tiene miedo se pierde la capacidad de análisis y de reflexión, nuestro pavor nos paraliza, por eso el miedo ha sido siempre el motor de represión de todas las dictaduras.
No nos permitimos  sentir nada que no sea gozo, alegría, felicidad,….tratamos de sentirnos bien todo el tiempo, el forzarnos por sentirnos de otra distinta y el “no aceptar” lo que sentimos es lo que te devora por dentro; en vez de decirte: me siento como me siento, solo yo sé por lo que he pasado, no es momento de recriminarme, ni juzgarme o exigirme nada (por ejemplo sentirme bien). Nos sentimos mal, nerviosa, inquieta, culpable, desanimada, angustiada… y todo nuestro ser gira en torno a ese sentir. Nos encontramos absolutamente fusionados e identificados con eso que sentimos, tenemos miedo a lo que sentimos.
Pero el verdadero “darse cuenta” se produce cuando razón, emoción e intuición encajan, cuando conseguimos convertir el dolor en algo bueno. Mi frase favorita “las cosas son me guste a mí o no” Es cuando debes reaccionar y obligarte a pensar que  no tienes que sufrir por ello en exceso. El dolor cuando no mata enseña y eso es lo verdaderamente difícil “el darse cuenta”, cuando lo comprendas de verdad estarás dando  un “paso de gigante” que alcanzarás algún día.Es un “ahora lo veo” y algo dentro de ti comienza a ver la situación desde otra perspectiva. Sea como sea, es obvio que si aprendes a gestionar todos esos “contratiempos” que dificultad tu desarrollo emocional y que pueden dañarte, lograrás tolerar mejor las circunstancias de un entorno desfavorable.
Lo primero que quiero que recuerdes es que entiendas: la diferencia entre contratiempo y una recaída. Un contratiempo es un fallo temporal en manejar una situación en la cual uno había experimentado ansiedad antes, pero que había logrado manejar. `Por otra parte, una recaída significa que se ha vuelto totalmente al punto de partida, es decir, que se experimenta tanta ansiedad y en tantas situaciones como al principio. Te corresponde a ti prevenir que un contratiempo se transforme en una recaída. Recuerdo cuando mi psicólogo me pregunto: ¿tú que quieres hacer seguir así  de inactiva o hacer cosas para sentirte bien contigo misma? Me sentí tan mal al oír esas palabras, pero  me ayudo para darme cuenta que era mi elección. A veces el mundo puede llegar a ser un lugar aterrador, pero tú decides el grado de sufrimiento que quieres alcanzar y si quieres seguir avanzando por el camino correcto o darte por vencido.
Como segundo paso: “Yo no soy lo que pienso”, lo que pienso forma parte de mí y de mis experiencias, que tiene que ver con la actitud y mi modo de ver y estar en la vida, y tengo el poder para dirigir mis pensamientos hacia donde más me convenga.
El tercer paso: Responder con cariño a tu propio sufrimiento, ahora es cuando más necesitas de ti para sanar esos instantes. No busques las respuestas a tus preguntas en los sitios equivocados, mira dentro de ti, ahí está todo. Tienes que empezar a creértelo y deja de esconderte en un rincón oscuro. Suelta, afloja, destensa, que tu organismo sepa que no necesita protegerse de nada. Deja de intentar cambiarte en esos instantes, ahora mismo lo que más necesitas no es forzarte para llegar a ser de otra manera. Necesitas un espacio de bondad hacia tu sentir, permitiendo que lo que esté pueda estar. Todo viene y se va por sí mismo, así que puedes poner tu mano en el pecho y repetir frases como “que sepa tratarme bien con cariño y compresión” “que sepa darme amor, consuelo y cuidado”; se trata de sentir las frases, así que dítelas lentamente desde el corazón. El ruido interior asusta y buscamos una manera de acallarlo y cuando logramos esa quietud logramos la tranquilidad ansiada.
Uno de los errores que cometes es esperar a sentirte bien para hacer algo, pero eso es un clarísimo error. Hazlo y eso será lo que precisamente te haga sentir bien. Sé que no es fácil y menos con el grado de nerviosismo que te generé esa situación, pero nadie te dijo fuera a ser fácil, simplemente que a largo plazo es más beneficioso. El quedarnos a la espera a ver si tengo ganas, no es útil para avanzar en nuestro bienestar.
Es sano hacer un alto en el camino para reflexionar y darte cuenta si los pasos que estás recorriendo coinciden con lo que te hace feliz y te llevan a dónde quieres llegar. Esto no es retroceder, por el contrario, es avanzar en crecimiento emocional. Necesitas conectar contigo de nuevo, volver a coger con todas tus fuerzas las herramientas y pautas que has aprendido y que te ayudaron a llevar una mejor vida. Pero sé que la vida no viene con instrucciones,  y probablemente tu ansiedad y tus miedos volverán a visitarte de nuevo, pero escucha no debes asustarte, la ansiedad no es tu enemiga. Simplemente  te dice: “¡¡¡Oye, que por ahí no es!!! Tu cuerpo solo quiere recordarte el camino correcto para que estés bien contigo misma, tienes que aprender a escucharte e interpretar las señales que te da tu cuerpo para modificar los rasgos de tu conducta y tu forma de actuar, otra vez y las que hagan falta, lo malo sería quedarse inmóvil por miedo a caerse y fracasar, ¿verdad?
Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es…¡¡¡¡ SABER VIVIR!!!!

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